Puerto La Libertad es un caserío enclavado en las entrañas del manglar del Golfo de Guayaquil. Sus calles son estrechas, irregulares y polvorientas; pocas con algún adoquinado. Las casas de construcción mixta y despintadas y el silencio que reina en el ambiente hace parecer que el tiempo se hubiera detenido en el lugar.
La comuna, de algo más de 400 moradores, es parte de un conjunto de poblados que subsisten de la pesca. El alumbrado es ineficiente, como el resto de servicios básicos; se abastecen de energía eléctrica mediante un generador que se enciende de 17:00 a 00:00.
La escuela pública permanece cerrada desde la pandemia del covid y solo un pequeño parque es la distracción de los casi 120 niños que moran en el sitio.
El único acceso a la comuna es mediante lanchas que acoderan en el muelle. Los pescadores, una vez que terminan sus faenas se trasladan a Guayaquil, cruzando las bifurcaciones del manglar, hasta penetrar en el río Guayas. Sus destinos son los atracaderos del Guasmo o del mercado Caraguay.
A estas limitaciones se suma una preocupación mayor: la delincuencia que acecha el golfo, más conocidos como los piratas que aprovechan la indefensión de los pobladores, así como los ramales del estero donde se ocultan estratégicamente para atacar a los pescadores.
Pedro Asencio, presidente de la comuna Libertad, ha sido una de las tantas víctimas de los asaltos que sufren por parte de los delincuentes quienes, con armas de grueso calibre y embarcaciones más rápidas, los despojan del producto de sus trabajos en el estero y el mar.
“Aquí en el pueblo no pasa nada, el problema es al salir de pesca o al dirigirnos a Guayaquil a vender nuestros productos”, sostiene el hombre cuyo rostro, tostado por el sol, evidencia la preocupación en que viven a diario.
Sostiene que estos delincuentes andan fuertemente armados y los obligan a detener sus embarcaciones, “si no lo hacemos corremos el peligro de que nos disparen, siempre se nos llevan la pesca y los motores, a veces nos dejan hasta sin zapatos”.
Marco Ramírez, morador de la comuna La Libertad, coincide con el dirigente. “Estamos un poco asustados por los piratas que salen por donde quiera, algunas veces se nos han llevado los botes que dejamos en la playita, y dejan tirada a la gente y si llevamos cangrejos también se nos llevan la producción”.
Comenta que sus hijos y él son específicamente cangrejeros, actividad a la que se ha dedicado más de 20 años, antes de ello era larvero, pero al terminarse la producción optaron por la captura del crustáceo.
“Una vez estaba pescando con mis hijos en la boca del estero, estábamos subiendo los trasmallos cuando salieron los piradas con pistolas y repetidoras, eran cuatro y se nos llevaron el trasmallo todo, nos abandonaron en medio del mar, tuvimos que regresar remando”.
Esta situación genera que la Armada Nacional, a través del Comando de Guardacostas despliegue sus hombres para fortalecer las actividades de control. Las unidades, al mando de un oficial, tripulantes de seguridad y otro grupo para inspecciones efectúan constantes recorridos por los ramales del estero y en la saliente del golfo.
El Teniente Patricio Ayala, uno de los oficiales que lidera los patrullajes, manifiesta que el Comando de Guardacostas tiene como función principal salvaguardar la vida humana en el mar, actúa como centro coordinador de salvamento marítimo, que es una responsabilidad importante.
“En este aspecto se derivan otras funciones, como la neutralización de las actividades ilícitas, entre ellas la pesca ilegal no declarada y no reglamentada y las actividades del narcotráfico”, sostiene.
El Comando de Guardacostas realiza en promedio cinco patrullajes a diario, cada uno de 4 horas respectivamente. Un aspecto que facilita estas tareas es la existencia en el Golfo de Guayaquil de Puestos de Auxilio Marítimo, donde pueden pernoctar en el puerto base y también les sirve para reaccionar de manera inmediata en caso de alguna eventualidad.
En el caso de los controles, los miembros de la Armada monitorean el movimiento de las embarcaciones, si ven algo inmediatamente conminan a los tripulantes de una embarcación a detenerse. Se les revisa matrícula de la nave y el permiso de zarpe.
Por ejemplo, en una lancha interceptada navegaban seis personas quienes no tenían la documentación, pero aseguraron trabajar en una camaronera cercana. Ellos fueron sancionados con una multa y deberán presentarse en la Capitanía en un plazo de diez días, para tramitar el permiso.
En cuanto a cifras de los operativos, solo en el año 2022 se decomisaron en la zona del golfo 10.715,08 kilos de droga y en lo que va de este 2023 se han decomisado 8568 kilos, aunque también incluye combustibles. En el año 2022 se decomisaron 15.988 galones de combustibles y en lo que va de 2023 3.843 galones.
“Además, se han decomisado armamento, mercadería, pero lo que está afectando realmente al país, es el tráfico de narcóticos y el tráfico de combustible, ya que este sirve para abastecer a estos grupos criminales que actúan en los espacios acuáticos”, asegura el oficial de la Armada.
Pedro Asencio se muestra complacido con estas acciones, pero afirma que ellos están alertas. Generalmente los comuneros efectúan vigilancia en el muelle. “Igual necesitamos más apoyo de las autoridades, porque el peligro es en todos lados y no se puede trabajar ni salir a vender”.
Recalca que periódicamente efectúan reuniones para organizar guardias y se proponen ideas “para establecer cómo nos ayudamos para hacer guardias en el muelle y alrededor de la comunidad, incluso tenemos un bote que ronda la noche para ponernos alerta y llamar a la autoridad”.
Esto es respaldado por Marco Ramírez, “de noche se hace guardia porque los piratas empiezan a merodear desde las cinco de la tarde y en la noche se meten a las camaroneras, entonces salimos al muelle para alumbrar el área y cuando hay una lancha sospechosa llamamos a la Armada que llega de inmediato.
Atrás queda la comuna, la lancha del Comando Guardacostas se aleja paulatinamente del caserío que de a poco desaparece entre el tupido follaje verde del manglar. El día siguiente se trazará un nuevo recorrido de control y vigilancia.